lunes, marzo 29, 2010

YO LA MADRE DE MI MADRE

El peor defecto que tienen las madres es que se mueren antes de que uno alcance a retribuirles parte de lo que han hecho.

Lo dejan a uno desvalido, culpable e irremisiblemente huérfano.

Por suerte hay una sola. Porque nadie aguantaría el dolor de perderla dos veces.”

Isabel Allende

Después de casi cuatro años de que sufrieras aquel terrible episodio, de tú infarto cerebral, y la angustia de ver que no te recuperas has venido perdiendo la alegría, ya apenas te paras de la silla de ruedas, y ni siquiera intentas caminar, pides afecto igual que un niño, te alegran los peluches, salir de paseo y comer helado.

Igual que un bebe lloras toda la noche, adivino tu molestia, el pañal, la almohada, el lado del cuerpo que te pesa, la dificultad para moverte, depender de todo y de todos mamá es un inferno para las dos, yo sufro como tú sin poder hacer mucho.

YO LA MADRE DE MI MADRE:

Mi vida duerme, para ello me acostare a tú lado y suavemente te hablare, te diré que nada te va a pasar que aquí estoy yo para velar tu sueño,

Acaricio suavemente tú frente mientras te dibujo una historia mágica, te pido que cierres los ojos y que recuerdes las cosas hermosas que vivimos, te llevo en las alas de mi imaginación a un lugar hermoso donde no hay cuerpo sólo libertad, siente mi niña grande la brisa sobre tú cara, mira el azul inmenso del mar, volemos juntas, oye mi sonrisa que te hacía tan feliz.

Mi princesa te canto, “Muñequita linda de cabellos de oro”, aquella que te cantaba cuando en la terapia intensiva decidías si te quedabas o no, y que te hacía brillar los ojos mientras yo me esforzaba porque me sintieras, si lo lograba sabía que te quedarías.

Te leo los cuentos que me leías y una sonrisa dibuja tú cara, Pinocho, el Patito Feo, la Bella Durmiente eran mis cuentos preferidos, hoy en mi boca para que tú niña seas feliz.

Y dulcemente rezo contigo las oraciones que me enseñaste, y te dejo aquel ángel de la guarda al que siempre me encomendabas para que te cuide como cuidaba de mis noches, convencida que si tú me lo decía era así.

Velo tu sueño y me paro una y otra vez, te miro con dulzura, con dolor y rabia el saberte tan desvalida, trato de nuevo de calmarte, ya las pastillas no sirven y debo decirlo aunque me duela el corazón, tampoco mi amor, y una vez que te calmo doy la vuelta y impotente trato de descansar antes que vuelvas a llorar.

Mi santa me decías, hoy mi santa eres tú, perdona el cansancio que siento por el desvelo, perdona no saber que hacer, yo se que tú si lo sabrías, perdona el tener que dejarte en manos de tercero, perdona esta tristeza, tú y yo sabemos que tenemos que vivir esto, no hay salida.

Al final te pido la bendición, emites sonidos desarticulados pero se que es mi bendición.

Te regalo este vídeo que edite para ti, porque esa eres tú, mi bella te amo por los siglos de los siglos y te acompaño a la eternidad








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lunes, marzo 22, 2010



SUCUMBI


Perdí la guerra, sucumbí en el combate, mi cuerpo yace aún tendido con la armadura en la mano de la espada quebrada, la daga sembrada en el medio del corazón anuncia el adiós.


Fui una buena guerrera, peleé con las armas que tenía, honor, pasión y convicción, los batallones del destino deshonro la promesa del libre albedrio, asestando en mi humanidad el golpe certero que apunta hacía una muerte sin redención.


No te acerques, no intentes curarme que quien podía hacerlo pereció antes que yo, déjame sufrir el dolor de la derrota, déjame en paz, abonaste el camino, incitaste la guerra, provocaste la ira de los Dioses, y yo me batí para salvar las flores que estaban arraigadas en mi jardín, el árbol ancestral que de cuya sabía me nutrí y que ahora quedan a la suerte de la inclemente y temperamental naturaleza.


Desde el lugar que yace mi cuerpo, mis ojos perciben el cielo azul de un cielo que esperaba por mi vuelo, anhelo frustrado, he dejado mis alas en el fragor de la lucha, percibo las aves de carroña esperando mi último suspiro, oigo el viento que llora mi derrota, mis sueños perdidos y la esperanza del salvar a los míos.


Percibo el olor nauseabundo de la frustración, el estupor que ocasiona ser vilmente vencida por un capricho, haciendo inútil las horas eternas de esfuerzo, de reflexión, buscando vivir sin que me arropara la noche nublada que no alumbrara estrellas ni luna en un cielo que sólo existía en mi imaginación.


Rueda una lagrima por mi mejilla, la que antes pudo ser una gema preciosa, hoy, es una sustancia salada sin mayor trascendencia, busco incorporarme porque si he de morir he de hacerlo de pie nunca de rodillas, las buenas guerreras como yo mira de frente a la muerte sin vacilar, no sin antes encomendar a los suyos al Universo para que tengan mejor suerte que yo.










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martes, marzo 16, 2010

Tus cinco toritos negros

Autor: Manuel Benítez Carrasco




Contra mis cinco sentíos,
tus cinco toritos negros:
torito negro tus ojos,
torito negro tu pelo, ..
torito negro tu boca,
torito negro tu beso,
y el más negro de los cinco
tu cuerpo, torito negro.

Barreras puse a mis ojos,
tus ojos me las rompieron.
Barreras puse a mi boca,
tu boca las hizo leño.
Puse mi beso en barreras,
tu beso las prendió fuego.
Barreras puse a mis manos,
las hizo sombra tu pelo.
y puse barreras duras
de zarzamora a mi cuerpo,
y saltó sobre las zarzas
el tuyo, torito negro.


¡Deja, que no quiero verte!
¡Déjame, que no te quiero!


Y luego monté mis ojos
sobre un caballo de miedo;
tus ojos me perseguían
como dos toritos negros.
y luego metí mis manos
bajo un embozo de fuego;
...tu pelo se me enredaba
igual que un torito negro.
y luego junté mi boca'
contra la cal de mi encierro;
...tu boca estaba acechando
igual que un torito negro.
y luego mordí mi almohada
para contener mi beso;
tu beso me corneaba
igual que un torito negro.
y luego arañé mi carne,
de tentación y deseo,
para que no gritara
que yo te estaba queriendo;
y tu cuerpo encandilado
mimbre, luna, bronce y fuego
se me plantó ante mis ojos
igual que un torito negro.


¡Deja, que no quiero verte!
¡Déjame, que no te quiero!


El aire del cuarto estaba
temblando con tu recuerdo.
Cien caballos en mis venas,
al galope por mi cuerpo;
y yo, jinete sin rienda,
luchando por contenerlos.
Cien herreros en mi boca,
trabajando con mis besos,
y yo queriendo ser fragua
para poder deshacerlos.


Cien voces en mi garganta
gritándome que te quiero,
y yo, ¡mentira infinita!,
gritando que no te quiero.
Salí a por aire al balcón...
me tropecé con el cielo;
aquel cielo quieto y hondo,
verde, blanco, azul y negro,
igual que el de aquella noche
de nuestro primer encuentro,
en que me hirieron al paso
tus cinco toritos negros.


Y me acordé de aquel aire
que jugaba con tu pelo
como un niño a quien le gustan
los caracolillos negros.

Y me acordé de aquel rayo
de luna, fino y torero,
que puso dos banderillas
de luz en tus ojos negros.

Y de aquel dolor de labios
que nos quedó de aquel beso,
y de aquel dolor de brazos,
y de aquel dolor de huesos
y de aquella caracola
de amor, que quedó por dentro
con un mar de amor dormido;
" ¡que te quiero!, ¡que te quiero!"
y se me escapó la voz..,;
grité: " ¡Te quiero!, ¡te quiero!"

Y ya no junté mi boca
contra la cal de mi encierro,
y ya no mordí mi almohada
para contener mi beso,
y ya no arañé mi carne
de tentación y deseo.

Pegué mi boca a tu boca,
junté mi beso a tu beso,
y otra vez aquel dolor
de cintura, brazo y huesos...
pensando en aquella noche
de nuestro primer encuentro.

¡Te quise siempre! ¡Te quise!
¡Te quiero siempre! ¡Te quiero!

Aunque no puedo quererte,
¡te quiero!.
Aunque no debo quererte,
¡te quiero!
Aunque en cunas de tu casa
se está meciendo un almendro
¡te quiero!
Aunque yo tengo dos lirios
que se me cuelgan del cuello,
¡te quiero!



y aunque ponga mis barreras
de zarzamora y sarmiento
para que nunca la salten
tus cinco toritos negros:
torito negro tus ojos,
torito negro tu pelo,
torito negro tu boca,
torito negro tu beso,
y el más negro de los cinco
tu cuerpo, torito negro.
¡Te quise siempre! ¡Te quise!
¡Te quiero siempre! ¡Te quiero!



viernes, marzo 05, 2010



ME BORRARE



Me borrare de los sueños compartidos, de tu risa dibujada en mi rostro,


Me borrare de la pupila de tus ojos, me borrare de los recuerdos que de mi guardas


Me borrare de la estela que en la arena dejamos en el mar de nuestro baile enamorado.


Me borrare de tu piel, no dejando rastro de las caricias atrevidas, de la entrega sin medida, borrare las estrellas que mi loca excitación hacían que acompañara tu luna siempre llena


Me borrare, despacio, difuminando mis medidas y el espacio que ocupaba en tú alma estremecida.


Me borrare en la voz que decía ven y en el déjame verte, en los encuentros furtivos que nos llevaban al límite de la exaltación.


Me borrare de tus brazos sin dejar el vacio en ellos, me borrare de tus labios que marcaban el inicio de nuestros espacios, y del final que acababa en tus manos.


Me borrare, en un intento de no dejar daño, de no dejar rastro, me borrare porque la tinta de mis venas se ha derramado sobre el pergamino de mi vida en el que escribía.

Me borrare porque cariño ya no tengo vida










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  EN REMODELACION   He regresado , creo,  he conseguido  que blogger a hecho cambios importantes  y ha desbarato mi amado blog ..  espero es...