YO LA MADRE DE MI MADRE
El peor defecto que tienen las madres es que se mueren antes de que uno alcance a retribuirles parte de lo que han hecho.
Lo dejan a uno desvalido, culpable e irremisiblemente huérfano.
Por suerte hay una sola. Porque nadie aguantaría el dolor de perderla dos veces.”
Isabel Allende
Después de casi cuatro años de que sufrieras aquel terrible episodio, de tú infarto cerebral, y la angustia de ver que no te recuperas has venido perdiendo la alegría, ya apenas te paras de la silla de ruedas, y ni siquiera intentas caminar, pides afecto igual que un niño, te alegran los peluches, salir de paseo y comer helado.
Igual que un bebe lloras toda la noche, adivino tu molestia, el pañal, la almohada, el lado del cuerpo que te pesa, la dificultad para moverte, depender de todo y de todos mamá es un inferno para las dos, yo sufro como tú sin poder hacer mucho.
YO LA MADRE DE MI MADRE:
Mi vida duerme, para ello me acostare a tú lado y suavemente te hablare, te diré que nada te va a pasar que aquí estoy yo para velar tu sueño,
Acaricio suavemente tú frente mientras te dibujo una historia mágica, te pido que cierres los ojos y que recuerdes las cosas hermosas que vivimos, te llevo en las alas de mi imaginación a un lugar hermoso donde no hay cuerpo sólo libertad, siente mi niña grande la brisa sobre tú cara, mira el azul inmenso del mar, volemos juntas, oye mi sonrisa que te hacía tan feliz.
Mi princesa te canto, “Muñequita linda de cabellos de oro”, aquella que te cantaba cuando en la terapia intensiva decidías si te quedabas o no, y que te hacía brillar los ojos mientras yo me esforzaba porque me sintieras, si lo lograba sabía que te quedarías.
Te leo los cuentos que me leías y una sonrisa dibuja tú cara, Pinocho, el Patito Feo, la Bella Durmiente eran mis cuentos preferidos, hoy en mi boca para que tú niña seas feliz.
Y dulcemente rezo contigo las oraciones que me enseñaste, y te dejo aquel ángel de la guarda al que siempre me encomendabas para que te cuide como cuidaba de mis noches, convencida que si tú me lo decía era así.
Velo tu sueño y me paro una y otra vez, te miro con dulzura, con dolor y rabia el saberte tan desvalida, trato de nuevo de calmarte, ya las pastillas no sirven y debo decirlo aunque me duela el corazón, tampoco mi amor, y una vez que te calmo doy la vuelta y impotente trato de descansar antes que vuelvas a llorar.
Mi santa me decías, hoy mi santa eres tú, perdona el cansancio que siento por el desvelo, perdona no saber que hacer, yo se que tú si lo sabrías, perdona el tener que dejarte en manos de tercero, perdona esta tristeza, tú y yo sabemos que tenemos que vivir esto, no hay salida.
Al final te pido la bendición, emites sonidos desarticulados pero se que es mi bendición.
Te regalo este vídeo que edite para ti, porque esa eres tú, mi bella te amo por los siglos de los siglos y te acompaño a la eternidad


