sábado, junio 07, 2008



Todo lo que va Viene

Todos tenemos equipaje. Cada uno tiene una historia de guerra desde su infancia. Por supuesto, unas son peores que otras, pero todos somos prisioneros de los patrones que se formaron en nuestra edad temprana.

Pero el equipaje también va más allá de la juventud. Me refiero a vidas pasadas. Si piensas que la reencarnación es una tontería de la Nueva Era, quizá quieras borrar este correo electrónico ahora. No me ofenderé.

Si todavía sigues leyendo, entonces te conectas con la idea de que tu alma está en un viaje eterno; y que ha hecho algunas malas elecciones a lo largo del camino. Repito, algunas peores que otras.

Este equipaje del alma se manifiesta como patrones negativos repetitivos. La pregunta es: ¿cómo sabemos cuándo se trata de un tema de la infancia y cuándo proviene de una vida pasada? Es fácil. Si procede de esta vida, es posible conectar los puntos. Si proviene de otra vida, los puntos no pueden alinearse.

Déjame que te explique. Supongamos que sientes que tu jefe abusa de ti. Si te observas a ti mismo con sinceridad, es posible que lo conectes con la mano dura con la que trataste a tu hermano pequeño cuando eras niño. O si tus clientes te están engañando y estafándote tu dinero, quizá es porque tú hiciste trampa para entrar en la escuela de derecho. De nuevo, estos son simples ejemplos, pero estoy seguro de que tú tienes tus propios "¡AJÁ!" en los que descubres el vínculo entre hoy y ayer.

Pero hay veces que no importa lo mucho que busques; simplemente, no puedes hacer la conexión. Es ilógico. De hecho, la palabra con que probablemente estés más familiarizado es: INJUSTO. Volviendo a los ejemplos de más arriba, si tu jefe abusa de ti y no puedes localizar la conexión en el pasado, entonces quizá fueras un jefe agobiante en una vida pasada y ahora ha llegado el momento de pagar esa deuda kármica. O quizá en una vida anterior estafaste a otras personas arrebatándoles sus ahorros, por lo cual ahora es el momento de equilibrar la balanza. ¿Quién lo sabe? Tú lo sabes.

Debido a que es ilógico, necesitas herramientas ilógicas que te ayuden a ver. Aquí es donde juegan un importante papel los 72 Nombres de Dios y El Zóhar. Nuestro ego es tan bueno escondiendo la verdad de nosotros, que necesitamos herramientas espirituales para profundizar bajo las capas de memorias ocultas.

Cuando la bombilla de luz se te encienda –y lo hará si escaneas y le pides a la Luz que te muestre lo que no estás viendo– es importante que sepas que no tienes que resignarte a tratar con ese tikún (literalmente: corrección) para siempre. Reconocerlo y aceptarlo es la forma de desactivarlo.

Esta semana, dale un vistazo frío a los patrones repetitivos y las situaciones injustas en tu vida. Conecta los puntos. Acepta el proceso del tikún, en lugar de resistirte a él. Si puedes disfrutar del acto de equilibrio cósmico –e incluso alegrarte de pagar esta deuda kármica ahora mejor que más tarde– entonces puedes acelerar el proceso y eliminar los patrones.

Todo lo mejor,

Yehudá

El poder de la memoria surge en mi conciencia. Las enseñanzas de la vida se graban profundamente en mi ser, incluyendo las lecciones y sabiduría contenidas en esta afinación semanal. Este Nombre también borra los recuerdos negativos y activa mayor capacidad de retención en mi memoria.



Tomado de: Kabbalah Centre International

1 comentario:

Siab-MiprincesaAzul dijo...

Muy interesante..me gusta tu blog
Un beso