Me levante aún con un susto en el estomago, me sentía distinta, ya conocía esa sensación, me dije a mi misma esto de aquí no va a pasar, jamás había sentido nada por alguien en mi sitio de trabajo, yo no era mujer cuando llegaba a mi oficina era una par, hombre o mujer me era igual , una especie de asexuada laboral, contigo no iba a ser diferente, tampoco era la primera vez que cenaba o salía con algún colega en son de amistad porqué está vez debía ser diferente, convencida de que no pasaba nada llegue muy segura a mi despacho. Con paso firme y decidido camine, me senté en el escritorio y cuando entró mi secretaria me mordí la lengua por preguntar si habías llegado, revise mi agenda cuando escuche el BB un mensaje” Buenos Días bella Dama espero que todo este bien”. Mi primer impulso fue de satisfacción sonreí, inmediatamente puse en su puesto a mí emoción traidora, y fruncí el ceño me coloque los lentes y hice que leía, leer nada, sentir todo, pero no debía, pero yo sentía.
No había escapatoria tenía que verte, me venias a informar sobre el trabajo y no había excusa nadie esperando, nada en agenda, que entre, ordene, y entonces otra vez un beso de saludo sin roce de piel, pero tú olor, el que me había dejado en la noche, en las manos,los labios y en la piel, me ruborice lo notaste y me moleste, me senté muy sería y te pregunte lo relacionado al trabajo , rápidamente pero cortésmente te di a entender que ya la reunión había terminado, tendí la mano y la tomaste suavemente retirándola poco a poco y una ola gigante arraso con toda sensatez, había roto la barrera con la caricia no esperada ni imaginada.
Pasaron dos o tres días todas las mañanas tus mensajes llegaban Buenos Días Bella Dama, le deseo un excelente día, miradas, rubores más nada. Hasta que una tarde después de una jornada muy intensa de trabajo donde las cosas en la oficina no parecían fluir, viéndome agotada me invito en la noche a tomar algo, le dije que sí , quería huir de todo aquel desbarajuste laboral y del problema de casa, a las ocho pasé a buscarte, no se que paso, no quiero saberlo, pero cambie el sastre por un jean , el pelo, suelto, zapatos altos, una camisa holgada y mi mejor perfume, fuimos a una tasca y no se que locura me entro, porque en ese momento no era amor, me sentía libre, divina si, divina, era yo de nuevo en mi libertad, nos tomamos unos tragos, me olvide de la pose de ejecutiva y volví a ser la mujer jovial, coqueta, osada y traviesa.
Llame a un mesonero le dije que yo estabas de cumpleaños, me dio ganas de cumplir años ese día y se armo la fiesta, la cantante salió del escenario se acerco a nosotros dos con el micrófono en la mano cantando el cumpleaños feliz sacaron los sombreros, el cotillón llegaron los mesoneros con una torta apague las velitas y todo tú eras una sonrisa, reías a carcajada cuando te enteraste que esa también era yo, saldaste la celebración con un beso espontaneo que esta vez si duro y se alargo, ups, la cosa se ponía intensa y la verdad yo ya estaba en desenfreno.
Y esta vez fui yo que te dije que quería otra copa y terminamos en otra tasca, allí la música era tan alta, que sólo tomamos y nos miramos y la mirada hablo, lo mejor o lo peor es que el balón estaba de mi lado porque el auto era mío y tús desconocía la ciudad, concertadamente nos subimos al auto y suavemente te insinuaste, alocada, feliz te dije que lo dejará todo en mis manos, te confieso en ese momento no se que me movía más, si la travesura que siempre quise hacer o la pasión que sentía.
Tome la autopista sabia de un sitio especial, lo había visto y siempre con ganas de entrar pero sino soy para nada convencional, me gusta mi intimidad, esta vez no me importo, por primera vez en mi vida era yo la dueña de la situación, llegue a la taquilla y le dije a la joven que quería el Castillo, yo pague, era el sitio más caro de toda la ciudad, bueno me lo merezco pensé, no estoy abusando pues estoy pagando yo. No se como llegue pero llegue, el castillo tres pisos, espectacular, el primer piso un jacuzzi gigantesco con una enorme pantalla , al lado una cama redonda con sábanas de seda, cojines a motón, una cortina transparente, un bar, unas escaleras maravillosas que llevaban a un segundo piso , y en cada escalón una vela prendida alumbrando el camino de mi emoción, no se que pensabas tú nunca te lo pregunte, ya en el segundo piso otra cama con pétalos de rosa, y espejos por doquier, un baño gigantesco, y un sauna hecho de madera y el calor en piedra, encontré otra escalera más pequeña que terminaba en una torre, el piso lleno de cojines de mil colores, y toque un botón la maravilla una cúpula se fue abriendo despacio apareciendo el cielo con su baile de lunas y estrellas, allí nos sentamos entre las almohadas.
Algo inesperado, empezaste a tocar mis pies, nunca soporte que me los tocaran, suavemente sin palabras, yo te deje, sentí que el calor aumentaba que la excitación no esperaba , todo fue desapareciendo de nuestra piel , como si el mundo se fuera acabar tu mano en mi cadera, en mi cuello, tu boca en la mía, yo aferrada a tu espalda, volví de nuevo al juego del poder fui yo quien te beso apasionadamente, no te deje hacer nada, te hice mío una y otra vez como si jamás mi cuerpo hubiese sentido el calor de una piel, adentrándose en lo más hermoso de mi ser, sentí explosiones conjuntas en un solo movimiento, el más exquisito placer. Poco a poco me fui alejando hasta acomodarme en tú hombro, y mientras yo estaba pensando en el amor y esperando que me dijeras algo tierno, suave hermoso, si dijiste algo tan inesperado que me aparte casi espantada, :”jamás hubiese esperado hacer el amor con la Presidenta de la Institución”, y entonces ….



